La calle Almanzor y la familia Araujo
La calle Almanzor está en el corazón de la antigua Judería de Córdoba. Lleva el nombre de Al-Mansur, el caudillo militar que gobernó Al-Ándalus en nombre del califa Hisham II a finales del siglo X. Es una calle estrecha, empedrada, flanqueada por muros encalados que no dejan adivinar lo que hay detrás.
El padre de José Araujo era arriero del Guadalquivir. Bajaba al río a sacar arena para la construcción — un oficio duro, de jornadas largas, que en aquellos años empleaba a familias enteras de Córdoba. La vida de los Araujo giraba en torno a esas rutinas: el río, la ciudad, las labores de cada día.
Un recipiente de hierro fundido
Hacia 1930, Don José Araujo, vecino de esta villa, descubrió junto a uno de sus hermanos un recipiente de hierro fundido lleno de monedas antiguas mientras realizaban sus labores diarias. No fue casualidad: en una ciudad como Córdoba, donde cada palmo de tierra ha sido suelo durante dos mil años, los hallazgos accidentales son parte de la historia urbana.
Lo extraordinario fue lo que vino después.
De las monedas a la casa
Con la venta de aquellas monedas, la familia Araujo adquirió varias propiedades en Córdoba. Una de ellas fue esta casa de la calle Almanzor 18 — la misma donde hoy se levantan los Baños Árabes y nuestra Hospedería.
Los hermanos vivieron aquí durante décadas. Cada uno con su vivienda independiente, compartiendo patio y pozo, como tantas casas tradicionales del casco histórico cordobés. La estructura típica de la casa cordobesa antigua: varias unidades familiares alrededor de un mismo patio, agua común del aljibe, vida pública en el centro y vida privada en las habitaciones que daban al patio.
Una casa sobre agua
Las monedas fueron una pista. Pero la prueba real de lo que había debajo de la casa llegó después, durante la propia restauración del edificio. Las excavaciones arqueológicas confirmaron la existencia de unos baños públicos del siglo XV vinculados a la familia Henestrosa — esos baños que sobrevivieron a la prohibición de los Reyes Católicos transformándose en otras cosas.
Y antes que eso, mucho antes: los romanos. En una vivienda contigua, al construir unas cocheras, aparecieron estructuras hidráulicas que los arqueólogos relacionaron con termas romanas del siglo I, posiblemente extendidas hasta este solar. La casa que los Araujo compraron en los años 30 estaba construida sobre dos mil años de historia del agua.
Lo extraordinario no es que aparecieran monedas o estructuras. En el centro histórico de Córdoba, excavar un metro bajo el suelo es viajar en el tiempo. Lo extraordinario es la continuidad. Este lugar no fue una casa que resultó tener restos debajo. Fue un lugar de agua desde el siglo I que se fue transformando con cada civilización que pasó por Córdoba: termas romanas, baños públicos del siglo XV, posada a lo largo de los siglos, vivienda familiar de los Araujo, y finalmente — cerrando el círculo — baños árabes y hospedería de nuevo.
Hoy
A mediados de los años 2000, la casa pasó a nuestras manos. Tuvimos la suerte de poder hablar con José en persona — el niño que había encontrado las monedas, ya mayor — y de que él nos contara, con sus propias palabras, toda esta historia. Sin esa conversación, esta página no existiría.
Cinco años más tarde, en 2011, abrimos los Baños Árabes de Córdoba. Cuando cruzas la puerta y bajas a la zona de aguas, caminas sobre dos mil años de historia. No es una metáfora — es geología urbana. Cada capa del subsuelo corresponde a una época, a una cultura, a una forma de entender el agua y el cuidado del cuerpo.
Los romanos construyeron las primeras termas aquí porque el emplazamiento tenía las condiciones adecuadas. Los baños públicos del siglo XV continuaron la tradición. El edificio funcionó como posada, recibiendo viajeros — algo que hoy hemos recuperado con la hospedería. La familia Araujo vivió aquí durante décadas. Y nosotros, desde 2011, seguimos calentando el agua y abriendo la puerta cada mañana.
No hemos elegido este sitio. El sitio nos ha elegido a nosotros. Llevar dos mil años dedicado al agua es algo que no se puede fabricar ni comprar. Solo se puede continuar.
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