
Cuidamos esto como si fuera nuestra casa.
Porque lo es. Llevamos quince años abriendo cada mañana en la calle Almanzor 18, en la Judería. Sobre los mismos restos romanos del siglo I.
No es un negocio. Es un proyecto.
En 2011 abrimos las puertas de los Baños Árabes de Córdoba en la calle Almanzor 18, en plena Judería. Bajo el solar, sepultados por la propia construcción del edificio actual, los restos de las termas romanas del siglo I y de los baños públicos que la familia Henestrosa levantó en el siglo XV. No están a la vista — están ahí.
No elegimos este lugar al azar. El agua eligió este lugar mucho antes que nosotros. Lo que hacemos es cuidarlo: el agua a la temperatura justa, las velas encendidas a la hora correcta, la calma de cada sesión.
Cuando vienes, no te recibe un protocolo. Te recibe alguien que conoce el sitio.

Que vengas a desconectar
Un equipo pequeño puede cuidar lo importante. Que el agua esté a la temperatura correcta cuando entras. Que las toallas estén limpias y secas. Que la luz esté tenue, las velas encendidas y el té recién hecho cuando salgas.
Que el masajista que te toca conozca su oficio y, si esa mañana le pides silencio, lo respete. Que la sesión empiece a la hora que reservaste y termine a la que te corresponde.
Eso es lo que ofrecemos: dos horas en las que no tienes que pensar en nada.

Más de una década
15+
años en la Judería
276
opiniones en TripAdvisor
9.0
nota en Booking.com
45K
seguidores en redes
Las personas detrás del agua
Quienes te reciben en recepción llevan años aquí. Saben el nombre de los habituales. Saben qué piscina recomendar a un cuerpo cansado y cuál a uno tenso. Saben cuándo un cliente quiere conversación y cuándo prefiere silencio.
Los masajistas se han formado en técnicas tradicionales del hammam: piedras calientes, exfoliación con guante kessa, presión profunda. Llevan tiempo. No improvisan.
El equipo de mantenimiento mide la temperatura de cada piscina varias veces al día. Cambia el agua, controla el cloro, repone las velas, comprueba que el vapor sale a la presión justa. Es un trabajo que no se ve, pero que se nota.

Un recipiente de hierro y unas monedas antiguas
Hacia 1930, Don José Araujo, vecino de esta villa, descubrió junto a uno de sus hermanos un recipiente de hierro fundido lleno de monedas antiguas mientras realizaban sus labores diarias. El padre era arriero, oficio que ataba a la familia al Guadalquivir y a las tareas de la ciudad.
Con la venta de aquellas monedas, la familia Araujo adquirió varias propiedades en Córdoba — entre ellas, esta casa de la calle Almanzor 18 que hoy alberga los Baños Árabes y nuestra Hospedería.
Las raíces del edificio van mucho más atrás. Durante la construcción de unas cocheras en una vivienda contigua aparecieron estructuras hidráulicas que, según los arqueólogos, podrían haber pertenecido a unas termas romanas extendidas hasta este solar. Y durante la propia restauración de los baños y de la hospedería, las excavaciones confirmaron la existencia de los baños públicos del siglo XV vinculados a la familia Henestrosa.
A lo largo de los siglos, este espacio también funcionó como posada. Hoy hemos recuperado esa tradición — combinando la hospitalidad con la experiencia de los baños — desde que abrimos en 2011.

Conócenos despacio.
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