El agua antes que nosotros
Córdoba fue una de las ciudades más importantes de la Hispania romana. Capital de la Bética, cuna de Séneca, con un sistema de termas públicas que seguía la secuencia clásica: frigidarium, tepidarium, caldarium. Agua fría, templada y caliente. Hornos subterráneos calentaban el suelo y las paredes. Los restos hallados bajo nuestro edificio en la calle Almanzor corresponden a esa época.
700 baños en la Córdoba islámica
Cuando los árabes llegaron en el 711, heredaron la cultura termal romana y la perfeccionaron. Mantuvieron la secuencia de temperaturas pero añadieron el vapor, la aromaterapia y el masaje. El baño dejó de ser solo higiene para convertirse en ritual. Las crónicas hablan de 700 baños públicos en la Córdoba del Califato — uno por cada 350 habitantes. Era una infraestructura de bienestar que ninguna ciudad europea igualaría hasta siglos después.
Los baños de la familia Henestrosa
La Reconquista fue implacable con los hammam. La limpieza corporal frecuente se asoció con la identidad musulmana y se convirtió en motivo de sospecha. Felipe II prohibió los baños en 1567. De los 700 hammam de Córdoba, la inmensa mayoría desapareció. Pero en la calle Almanzor, los baños sobrevivieron. Las fuentes documentales recogen que en el siglo XV aquí funcionaron los baños de la familia Henestrosa.
Las monedas de 1930
Hacia 1930, Don José Araujo y uno de sus hermanos descubrieron un recipiente de hierro fundido lleno de monedas antiguas mientras realizaban sus labores diarias. El padre era arriero del Guadalquivir. Con la venta de aquellas monedas, la familia adquirió varias propiedades de Córdoba — entre ellas, la casa del número 18 de la calle Almanzor. Las excavaciones posteriores en el propio edificio confirmaron lo que los muros ya sugerían: bajo aquel suelo había habido baños públicos del siglo XV vinculados a la familia Henestrosa, y antes que eso, termas romanas del siglo I.
Hoy
Cuando entras en los Baños Árabes de Córdoba y bajas a la zona de aguas, caminas sobre dos mil años de historia. No es una reconstrucción temática. Es la continuidad de algo que esta tierra lleva practicando desde que los romanos descubrieron que este emplazamiento tenía las condiciones adecuadas para el agua caliente. La tecnología ha cambiado. La esencia es la misma.
